ESENCIAS COADYUVANTES PARA LOS ESTADOS CRÓNICOS 

 

GORSE, esencia por la que podemos controlar estados derivados de la falta de CORAJE y de la falta de VOLUNTAD. Estos estados conllevan que encontremos dificultades en comprender, que si no promovemos nuestro propio avance, no tendremos la oportunidad de ser quienes dirijamos nuestro propio desarrollo.

Podemos identificar este estado porque nosotros hemos dejado de luchar. Ya no intentamos tener coraje para hacer lo que antes queríamos hacer, y nunca nos atrevimos. Ya no queremos hacer lo que demanda nuestro interior, porque nunca hemos conseguido tener la voluntad necesaria. 

Nos resignamos a vivir sin coraje y sin voluntad, pensando que las cosas son así, y ¡qué vamos a hacer! 

Este estado genera en nosotros infelicidad, tristeza y que no tengamos ilusión por vivir la vida, lo que repercute en nuestro sistema, generando desequilibrios que nos pueden hacer enfermar. 

 

WILD OAT, esencia que nos ayuda a dirigir nuestra atención hacia nosotros mismos, para intentar identificar que nos falta VALENTÍA, y/o CERTEZA, y/o CONEXIÓN. Estos estados conllevan que nosotros no sintamos satisfacción con nosotros mismos, ya que la falta de valentía hace que no podamos expresar lo que somos con naturalidad, la falta de certeza hace que no tengamos confianza en nosotros, y la falta de conexión hace que al no atender a lo que ocurre no podamos saber identificar qué es realidad. Al no comprender el motivo de la insatisfacción, pensamos que tenemos que buscar algo fuera de nosotros que sea lo que nos de satisfacción. A veces tenemos la sensación de que hemos de realizar algo importante, que no estamos haciendo, y que no sabemos exactamente qué es, es una sensación que nos hace entrever que no somos felices.

Al generar este estado de insatisfacción, nosotros no podemos generar condiciones para que todo nuestro sistema funcione satisfactoriamente, por lo que pueden aparecer desequilibrios que generen la enfermedad. 

 

OLIVE, esencia por la que podemos controlar lo que provoca la falta de DECISIÓN, que es no saber por dónde vamos a conducir nuestro hacer, a la vez sentimos frustración, derivada de no encontrar cómo descubrir lo que queremos, y de no saber decidir con premura. El estado mental que subyace a la falta de decisión es caótico, porque no sabemos encaminar nuestro hacer, y pensamos tantas opciones como posibilidades se nos ocurren.

También podemos controlar la falta de FUERZA, que viene derivada de no comprender que la vida consiste en que hemos de intentar otra vez, hasta conseguir el objetivo. No podemos comprender que hemos de continuar, y que el esfuerzo es la manera en que nosotros podemos conseguir atravesar los obstáculos que vamos encontrando en la vida. A veces no podemos controlar la inmensa inquietud, que es no poder comprender que todos los obstáculos se vencen con la fuerza y el buen ánimo, que es estar siempre dispuesto a seguir intentándolo. Este estado genera mucha intranquilidad, y el deseo de no conducir nuestro hacer hacia la conquista del objetivo. 

Así podemos controlar con esta esencia la falta de decisión y la falta de fuerza, porque ambos son dos estados que generan, en situaciones de cronicidad, mucha tensión. Esta tensión hace que no tengamos fuerza para continuar con nuestro hacer. Estamos agotados y nos sentimos frustrados. 

Este estado provoca  que no podamos mantener un estado de paz interna,  siendo constante el impulso de esta tensión sobre nuestro sistema, pudiendo provocar la enfermedad.

 

OAK, esencia por la que podemos controlar esos estados en los que no conseguimos mantener un equilibrio entre esfuerzo y descanso. No podemos considerar dejar de trabajar, aunque tengamos el aviso que emerge de nuestro interior, que nos indica que ya no tenemos energía para continuar haciendo el esfuerzo. Este aviso emerge a la par de atender a nuestro hacer, ignorándolo. Incluso sabiendo que es necesario el descanso, al aviso lo continuamos ignorando. 

Así se destruye nuestro sistema, continuando con el esfuerzo a pesar de las advertencias. Es un estado de tensión que se limita a la zona donde el esfuerzo es más persistente, aún así puede considerarse que tales esfuerzos conllevan la posible des-estructuración del todo el sistema. 

 

VINE, esencia por la que podemos controlar el estado que se deriva de creer que nosotros llevamos siempre la razón. Es un estado de mucha tensión porque queremos imponer a los demás nuestros criterios, queremos que nos obedezcan, porque creemos que nosotros sabemos cómo dirigir sus vidas. A raíz de no comprender cómo es que no admiten que nuestro consejo sea beneficioso para ellos, nos irritamos, y nos comportamos como seres sin JUICIO, que no admiten que otros no quieran que se les dirija su propia vida. 

Este estado impide que nosotros podamos reaccionar con equilibrio, contribuyendo a desestabilizar todo nuestro sistema, lo que podría provocar la enfermedad. 

 

ROCK WATER, esencia que nos ayuda a reconocer que nosotros no podemos exigirnos ser de una condición que todavía no hemos aprendido a ser. Es un estado de profunda insatisfacción, porque en el fondo, no conseguimos admitir, que no podemos continuar fingiendo que ya no podemos mantener la auto-imagen que nos habíamos forjado. Es una falta de AUTO-CONSCIENCIA; es no saber qué somos. Este estado no es querer ser perfectos, es querer ser distinto de lo que se es. 

También para darnos cuenta de que estamos viviendo aceleradamente, por lo que no llegamos a comprender que todo lo hacemos deprisa, sin PRESENCIA, sin prestar atención, ni a lo que estamos haciendo ni a lo que ocurre.  Este estado es de máxima tensión por querer hacer el máximo en el mínimo tiempo.

La auto-exigencia impide que nosotros podamos encontrar un sosiego por el cual podamos mantener un equilibrio, lo que repercute en nuestro sistema, pudiendo provocar la enfermedad. 

 

HEATHER, esencia que nos ayuda a controlar los estados que son producidos por mantener un excesivo control al no poder encontrar cómo comunicar lo que nos preocupa, no encontramos cómo sentir PAZ y no encontramos cómo atender a nuestras preocupaciones. Este estado genera ansiedad y la frustración por no saber ser coherentes.  

También nos ayuda a controlar los estados que son producidos por la necesidad que tenemos de que los demás nos atiendan, no podemos comprender que el AMOR significa dejar libres a los demás. Queremos controlar todo lo que hacen para poder encontrar cuándo ellos consideran nuestra presencia, sintiéndonos muy desdichados cuando no cuentan con nosotros.

Estos estados producen tormento, ya que no podemos dejar de pensar, aglutinándose los pensamientos en la mente, generando desasosiego y frustración por no encontrar el equilibrio, lo que repercute en nuestro sistema, pudiendo provocar la enfermedad. 

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